El cuerpo en venta: la trampa de la libertad en la era OnlyFans
- 15 may 2025
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 17 may 2025
En la era digital, plataformas como OnlyFans, Unlock me y Arsmate han emergido como espacios donde la sexualidad se mercantiliza bajo la apariencia de empoderamiento y libertad. Sin embargo, detrás de esta fachada se esconden dinámicas de explotación, desigualdad y perpetuación de estereotipos que merecen una crítica profunda y fundamentada.

En los últimos años, la economía digital del deseo ha encontrado en estas plataformas un espacio fértil para expandirse. Prometen autonomía, ganancias rápidas y una forma directa de monetizar el cuerpo sin intermediarios. Lo llaman empoderamiento. Lo visten de libertad. Y, a primera vista, parece que lo es.

Pero basta mirar un poco más allá de los eslóganes para notar que no todo es tan transparente. ¿Quiénes realmente se benefician de estos modelos? ¿Qué cuerpos triunfan? ¿Qué narrativas se repiten y cuáles se excluyen? Y lo más inquietante: ¿es posible hablar de libertad cuando el algoritmo y la lógica del mercado dictan qué es deseable, qué se muestra y qué se vende?
Este artículo no busca juzgar, sino abrir preguntas incómodas. Porque entre el consentimiento y la presión económica, entre la visibilidad y la hipersexualización, hay una delgada línea que merece ser discutida con profundidad, lejos del moralismo pero también más allá de la celebración acrítica.
El modelo de negocio: ¿libertad o explotación?
OnlyFans, lanzada en 2016, ha pagado más de 20.000 millones de dólares a sus creadores hasta 2024 . Sin embargo, la distribución de estos ingresos es profundamente desigual. Según datos, el 1% de los creadores más exitosos gana el 33% de todo el dinero, mientras que la mayoría de las cuentas se llevan a casa menos de 145 dólares al mes .

Este modelo económico refleja una estructura piramidal donde pocos se benefician enormemente, y la mayoría apenas subsiste. La promesa de independencia financiera se convierte en una ilusión para muchos, especialmente para aquellos sin una base de seguidores significativa o sin los recursos para invertir en marketing y producción de contenido.
La hipersexualización en estas plataformas no es un fenómeno aislado, sino una extensión de una cultura que valora a las mujeres principalmente por su atractivo sexual. La hipersexualización es una norma. Sandra Bartky argumenta que “la feminidad es una trampa” que obliga a las mujeres a conformarse a estándares corporales inalcanzables, perpetuando su subordinación .

Además, la representación de la mujer en medios como el anime japonés ha sido criticada por su tendencia a mostrar cuerpos femeninos con proporciones exageradas y sexualizadas, incluso en personajes menores de edad . Esta estética se traslada a plataformas como OnlyFans, donde se espera que las creadoras encarnen estos ideales para atraer suscriptores.

El mito del empoderamiento. Naomi Wolf, en su obra “El mito de la belleza”, sostiene que la presión por adherirse a estándares de belleza poco realistas compromete la capacidad de las mujeres para ser eficaces y aceptadas por la sociedad . En el contexto de OnlyFans, Unlock me y Arsmate, esta presión se manifiesta en la necesidad de producir contenido que cumpla con las expectativas de los consumidores, muchas veces a costa del bienestar físico y emocional de las creadoras.
La narrativa de empoderamiento se ve socavada por las realidades de la plataforma: la competencia feroz, la necesidad constante de autopromoción y la exposición a críticas y acoso. Lejos de ser una herramienta de liberación, estas plataformas pueden convertirse en una fuente de estrés y vulnerabilidad.

La constante necesidad de generar contenido sexualizado y mantener la atención de los suscriptores puede tener efectos negativos en la salud mental de las creadoras. El agotamiento, la ansiedad y la depresión son comunes en este entorno. Además, la exposición pública de la sexualidad puede afectar las relaciones personales y familiares, generando conflictos y estigmatización.

La actriz Scarlett Johansson ha hablado sobre cómo la hipersexualización en Hollywood la llevó a sentirse como un objeto, limitando sus oportunidades laborales y afectando su autoestima . Esta experiencia resuena con las vivencias de muchas creadoras en plataformas de contenido para adultos.
La precariedad económica como motor
Muchas personas recurren a OnlyFans, Unlock me y Arsmate por necesidad económica. Durante la pandemia de COVID-19, la pérdida de empleos y la incertidumbre financiera llevaron a un aumento en la cantidad de creadores en estas plataformas . Sin embargo, esta solución temporal puede convertirse en una trampa, donde la dependencia de los ingresos de la plataforma impide buscar alternativas más sostenibles y menos explotadoras.

La cosificación sexual, definida como la reducción de una persona a sus atributos sexuales, es una consecuencia directa de la dinámica en estas plataformas . Las creadoras pueden sentir que su valor está determinado únicamente por su apariencia y capacidad para satisfacer las fantasías de los suscriptores, lo que puede erosionar su sentido de identidad y autonomía.
Ante estas problemáticas, es fundamental que existan regulaciones que protejan a las creadoras de contenido para adultos, garantizando condiciones laborales justas y seguras. Además, se requiere un cambio cultural que reconozca y valore a las mujeres por su integridad y capacidades más allá de su apariencia física.

Las plataformas deben asumir la responsabilidad de proporcionar herramientas y recursos para el bienestar de sus usuarios, incluyendo apoyo psicológico, medidas contra el acoso y políticas transparentes de remuneración.
Plataformas como las que hemos investigado han transformado la manera en que se consume y produce contenido sexual, presentándose como espacios de empoderamiento y libertad. Sin embargo, una mirada crítica revela que estas plataformas perpetúan dinámicas de explotación, hipersexualización y desigualdad. Es esencial cuestionar las narrativas dominantes y trabajar hacia un entorno digital más equitativo y respetuoso.
Cristóbal Millas / POST𐤀
FUENTES:
• Blunt, D., & Wolf, A. (2020). “Erotic Labor in the Digital Age.” Signs: Journal of Women in Culture and Society.
• McKee, A. (2022). Porn Work: Sex, Labor, and Late Capitalism.
• Gill, R. (2008). “Empowerment/Sexism: Figuring Female Sexual Agency in Contemporary Advertising.” Feminism & Psychology.
• Duffy, B. E., & Hund, E. (2015). “Having it All” on Social Media: Entrepreneurial Femininity and Self-Branding Among Fashion Bloggers. Social Media + Society.
• Jones, A. (2020). Camming: Money, Power, and Pleasure in the Sex Work Industry.
• Bartky, S. (1990). Femininity and Domination: Studies in the Phenomenology of Oppression.
• Wolf, N. (1990). The Beauty Myth: How Images of Beauty Are Used Against Women.
• “No se puede escribir un texto feminista mientras te piden que aprietes el culo.” El País, 12 de mayo de 2025.
• “Scarlett Johansson sobre ser hipersexualizada en Hollywood: ‘Me convertí en un objeto’.” AS, 2022.
• “OnlyFans’ Explicit Content Ban Betrays Its Creators.” Wired, 2021.
• “OnlyFans no tiene techo: un 47% más de creadores y un 22% más de ganancias en sólo un año.” Xataka, 2024.
• “OnlyFans en la Argentina: cuánto pueden ganar quienes publican contenido sexual.” Infobae, 2021.
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Nota: Este artículo es una síntesis crítica basada en diversas fuentes y autores. Para una versión más extensa y detallada, se recomienda consultar las obras y artículos citados.




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